
De la semilla a la mesa:
El trabajo de Fundación Semillas de Vida
Tania Monserratt Téllez Serrano / Malin Jönsson11 de agosto, 20266 min de lectura
La comida no solo alimenta el cuerpo físico; es una narrativa viva que documenta la historia de un pueblo, sus resistencias, su identidad y su relación intrínseca con el territorio que habita.
En este espacio de Comida Contada, donde las narrativas culinarias convergen y cobran sentido para el lector, consideramos fundamental invitar a la reflexión y regresar la mirada al origen primigenio de todo aquello que llega a nuestros platos: la semilla. Desde la Fundación Semillas de Vida, A.C., trabajamos día a día motivadxs por la profunda convicción de que la calidad de nuestros alimentos, la salud de nuestra población y el futuro de nuestro patrimonio cultural dependen, ineludiblemente, de las semillas y de las manos campesinas que las resguardan y seleccionan ciclo tras ciclo.
Somos una organización civil que, desde 2007, trabajamos por la protección de las semillas nativas, revalorizando la cultura alimentaria, el trabajo y los saberes campesinos. Buscamos posicionarnos como un contrapeso frente a la privatización de las semillas, el abandono del campo mexicano, el dominio corporativo de la alimentación y la imposición de los tratados de libre comercio.
Nuestros proyectos
Para entender nuestro trabajo, es imprescindible partir de que México es el centro de origen, domesticación y diversificación del maíz. Sin embargo, este grano no existe en aislamiento; su hábitat natural, biológico y cultural es la milpa y los pueblos y comunidades campesinas e indígenas de nuestro país. El sistema milpa representa una de las expresiones más complejas, eficientes y resilientes de la agrobiodiversidad a nivel global. En este policultivo interactúan el maíz, el frijol, la calabaza, el chile, el tomate y una enorme variedad de quelites, creando una simbiosis perfecta que nutre tanto a la tierra como al ser humano, proporcionando una dieta excepcionalmente equilibrada. Esta diversidad es resultado de milenios de observación, trabajo, experimentación y conocimientos por parte de las comunidades campesinas e indígenas.
Desde Semillas de Vida, realizamos proyectos con comunidades campesinas, incidencia política, divulgación, alianzas estratégicas e investigación, generando soluciones que nacen del diálogo de saberes y diagnósticos participativos. Nuestros esfuerzos se reflejan en ferias de semillas, casas de semillas, políticas públicas para la soberanía alimentaria, campañas de concientización y espacios de encuentro. Todo con el fin de promover la conservación in situ del maíz nativo y de la milpa, en defensa activa del tejido social rural.
Los principales retos que enfrentan nuestras semillas nativas
A pesar de la gran agrobiodiversidad y riqueza cultural con la que cuenta nuestro país, nuestro sistema alimentario se encuentra bajo una amenaza sistémica y sin precedentes. Durante las últimas décadas, la producción agroalimentaria en México ha sufrido los estragos de un modelo enfocado en la hiperproductividad y el extractivismo, a expensas de la equidad social. Existe un voraz acaparamiento de la cadena de valor por parte de grandes monopolios y oligopolios industriales, particularmente en el sector de las semillas, pero también en sus reviados como los granos, las harinas de maíz, las tortillas y por mencionar algunos. Estas estructuras de concentración de mercado, sumado a los impatos del Tratato entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC, antes TLCAN), han distorsionado al mercado nacional, asfixiando económicamente a los productores de pequeña escala.
A esta profunda crisis económica y estructural se suma la amenaza constante del imperialismo alimentario y biotecnológico. Hoy nos enfrentamos no solo a los cultivos transgénicos convencionales, sino a la agresiva invasión de las llamadas "nuevas técnicas de mejoramiento genético". Herramientas de edición génica como CRISPR-Cas, TALEN, la mutagénesis dirigida por oligonucleótidos (ODM) o las técnicas de silenciamiento génico por interferencia de ARN (RNAi), son presentadas al mundo como la panacea para acabar con el hambre. Sin embargo, desde una perspectiva socioambiental y de justicia social, consideramos vital desmitificar esta narrativa. En realidad, estas tecnologías operan bajo una lógica de privatización de la vida mediante patentes, profundizando la dependencia tecnológica y financiera de los campesinos. Además, representan un riesgo inminente de contaminación genética irreversible para nuestras razas de maíz nativo, con efectos imprevistos en los ecosistemas. Modificar la esencia de nuestras semillas mediante "tijeras genéticas" no democratiza la agricultura, sino que concentra aún más el poder global sobre las semillas en manos de unas cuantas corporaciones transnacionales.
Gracias a la Demanda Colectiva Maíz, de la cual somos parte, desde hace más de una década, a partir del año 2013, hay una moratoria temporal en contra de la siembra de maíces genéticamente modificados (MGM). Además, el año 2025 se volvió histórico cuando logramos, en la Constitución mexicana, la prohibición de la siembra del MGM, incluyendo todas las variaciones de la edición genética. No daremos ni un paso atrás, independientemente de las mentiras que nos quierevender la industria semillera. Partir del principio precautorio y la regulación es el único camino viable hacia adelante. Porque igual que ayer, hoy y mañana es imprescindible la protección de las semillas en las manos campesinas debido a que es gracias a ellas, que seleccionan y guardan las semillas ciclo tras ciclo durante los últimos 9 mil años, que han desarrollado la vasta cultura alimentaria que tenemos hoy. Este proceso de diversificación constante en las mismas comunidades es la única forma de garantizar una alimentación sana, diversa y culturalmente apropiada**,** amigable con la naturaleza para las generaciones futuras.
Un llamado a lxs consumidores
Hacer de la alimentación un acto de consciencia política requiere que quienes habitamos en las ciudades asumamos activamente un papel activo. Entender las dinámicas de mercado que precarizan al campesino o los riesgos inherentes de los monopolios agroindustriales nos empodera para tomar decisiones de consumo éticas e informadas. Elegir deliberadamente el maíz nativo, buscar y pagar el precio justo por una tortilla de nixtamalización tradicional, comprar directamente en mercados locales a las familias productoras y cuestionar de manera crítica el origen, proceso y modelo económico detrás de lo que comemos, son actos cotidianos de un enorme poder transformador.
Por lo anterior, desde la Fundación Semillas de Vida, A.C. hemos elaborado un mapa de consumo consciente, con el fin de visibilizar las tortillerías, restaurantes, tiendas, etc. donde se pueden encontrar productos de productores de pequeña escala, de maíz nativo y biodiversos en general:
Invitamos a toda la comunidad de lectores de Comida Contada a que se mantengan al tanto de las problemáticas expuestas y a seguir nuestro trabajo:
· Sitio web: www.semillasdevida.org.mx
· Teléfono: +52 951 803 6401
· Correo electrónico: contacto@semillasdevida.org.mx
· Facebook: @fundacionsemillasdevidamx
· X: @_SemillasdeVida


